jueves, 7 de julio de 2016

Los desaciertos de El Desafío


Por: Guillermo Zafra-yiyozafra@gmail.com


En artículos anteriores había mencionado el error de El Desafío cuando implementó las regiones e incluyó a tantos participantes. En aquellos años, también comenzaron el programa con 42 participantes y 6 regiones, pero se demoraron una semana en eliminar a tres regiones y dar paso a la dinámica normal del concurso.  

En esta nueva edición "Súper humanos, Súper regiones" se utilizó la misma fórmula, pero intentaron corregir lo sucedido en las ediciones anteriores. Ahora bien, ¿cuál fue el error y qué había que corregir? Ahí es donde en el equipo de producción de El Desafío no tiene la menor idea. ¿Cómo corregir un error si lo que se conoce es la consecuencia pero no el orígen? Bien, la respuesta es la siguiente, no se deben incluir tantos concursantes por dos razones fundamentales, la primera es que son demasiados para generar referenciación en el público, es decir, la audiencia busca engancharse por empatía (belleza, origen o carácter) o por antipatía (envidia, posición social o apariencia física) con los participates. Y dos, porque al ser tantos no hay suficiente tiempo para exponerlos ante el televidente, sería una secuencia interminable de perfiles para mostrar quienes son. En televisión buscamos ponerle, al momento del casting,  "etiquetas" a los participantes, se trata de adjetivos que nos permite reconocerlos rápidamente y, de paso, ayuda al ejercicio narrativo cuando se está construyendo al personaje, para presentarlo a partir de ese adjetivo y que para el televidente sea identificable. Para dejarlo muy claro, eso se traduce en "La bonita","El rebuscador", "La luchadora", etc., etc.

Si la estrategia narrativa que estaban buscando era articular en "Súper Humanos" identificación y referenciación por regiones (en el caso de que hubieran sido conscientes de eso, cosa que dudo mucho), perdieron de vista que, sí o sí, en un programa que lleva tantas ediciones, el público está acostumbrado a un lenguaje y en este caso se rompió. El televidente solo vio colores y logos que se tejían en camisetas y que luego aparecieron en las cubiertas de unos barcos. Es bien sabido que cuando se comienza con un nuevo proyecto, el primer capítulo es fundamental y de ese capítulo los primeros 10 minutos son decisivos. En este caso, solo se vio a un montón de personas en trajes de baño mostrando sus bien formados cuerpos, más apropiado para un programa de modelaje, que para la tan anunciada rudeza de esta edición. De paso, vale la pena decir que el vestuario escogido para los hombres del programa es realmente desagradable. Si se trata de un tema de piel para el público femenino, se hubiera podido hacer trajes de baño con la pierna más larga que le diera un toque más estético.

El caso es que la referenciación por regiones se vuelve muy débil y al tener tantas (seis en total) al televidente se le dificulta hacer el vínculo con el color de la región y el participante. Lo que se aprendió en las ediciones anteriores es que había que usar menos participantes y los productores de esta edición, mezclaron la idea de que la solución era salir de ellos en el primer capítulo, no sé si pensaron que eso le daría un toque dramático al formato (espero que no haya sido así, porque sería un desconocimiento total de dramaturgia). Lo que lograron con esto es lo que en narrativa se denomina Deus ex machina que significa una intervención injustificada de los productores, que no aporta a la narrativa del programa. No hay duda de que así fue. Desde esta orilla, la situación se volverá más confusa con la decisión de poner a dos regiones por playas, pues esto terminará de borrar la frontera de regiones para generar la identificación de personaje.

 
No se puede generar un efecto dramático si se elimina a 12 participantes en los primeros 10 minutos del programa, si nadie sabe quienes son y no se han construido como personajes. Tampoco se logra si se elimina a otros 5 en los siguientes 30 minutos del capítulo. No hay vínculo con el televidente, por lo tanto, no son personajes. No hay vínculo del participante con la historia, por lo tanto, no son personajes y si no están articulados como tal, no pasa nada si son eliminados. El televidente no se da por aludido y, en cambio, podría pensar en que es una injusticia del programa, un error de cómo están dictadas las normas del concurso.

Surge entonces la pregunta, ¿para qué los llevaron? Creo que el tiro les salió por la culata, y eso sí es dramático. Pero para que el cuadro empeorara, resulta más complejo preguntarse ¿para qué eliminarlos? Ah, claro, eso ya lo respondieron, porque aprendieron que son demasiados concursantes y que pretendían generar un giro dramático que resultó ser fallido, pero lo que no cabe en la cabeza es para qué los entrevistan y tratan de que el participante exprese su drama por salir del programa. Señores de "El Desafío" estos concursantes lo único que han hecho es montar en avión y llegar a una isla del caribe, cosa que, por el perfil que describieron, ya han hecho en sus vidas y si a eso se le suma que son deportistas acostumbrados a competir, entonces no han pasado nada de lo que se pueda armar dramaturgia. Si querían que eso pasara, ellos debieron haber vivido la experiencia un poco más a fondo para sentir la pérdida.

Tal vez ese fue el elemento más relevante del capítulo, pero también podría mencionar que, como nunca antes en un primer capítulo de El desafío, la producción fue la protagonista en pantalla. Camarógrafos, sonidistas y "changarines" (como coloquialmente se le llama a los auxiliares de la región que hacen parte de la producción) desfilaron por detrás de los concursantes, revelando que la grabación en el primer día debió ser un absoluto caos. En nuestros realities no es común que eso pase, pero bien se sabe que en otras latitudes como en España y con formatos como El conquistador del fin del mundo, es más importante lo que se está narrando que el hecho de que se vea o no la producción. Comparto esta premisa, siempre y cuando, lo que se esté narrando tenga una fuerza incontrovertible, pero lo de ayer fue bien distinto.

La inclusión del "juez" en el primer capítulo fue más que gratuita. Juez ¿para qué? No entendimos, pero bien por el señor Sebastián Martino quien ha estado a cargo de las pruebas del programa desde sus primeras ediciones. Esperemos a ver que tenga una función real y no sean ganas de mojar pantalla.


Por último, y quizás lo que más me llamó la atención y que dejó ver la preocupación de Caracol con este Desafío, es el excesivo tiempo que le dedicaron a los avances de lo que pasará en los siguientes capítulos. Comparto la preocupación de los productores, con un arranque de 12.9 en el rating, es predecible que los números van a bajar bastante y lo de Súper Humanos y Súper regiones parece más un tema de marketing que una realidad narrativa. Tendremos que esperar a ver cómo el Súper Desafío recibe el lanzamiento de Hasta que te conocí por parte de RCN. Sobre el papel, la vida de Juan Gabriel sería un producto lo suficientemente atractivo para inclinar el rating a su favor, pero hay dos elementos que le desfavorecen fuertemente. Sin embargo, sobre ese producto y sus debilidades, hablaré cuando esté al aire y veamos cómo se comporta su enfrentado.


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