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martes, 17 de octubre de 2017

Caracol: ¡A Otro Nível!



Por: Guillermo Zafra-


Después del fallido lanzamiento de la carta estrella para recuperar terreno en el rating por parte de RCN, Protagonistas de nuestra tele,  uno se pregunta si ya estamos frente a un monopolio del entretenimiento.



Independientemente de lo que nos queramos contestar y de los argumentos sobre los cuales fundamentemos las respuesta, lo real, al menos en términos de rating, es que los colombianos están pegados a la señal del canal Caracol.



¿Qué hay en A otro nível que lo ha convertido en el líder de la audiencia en este momento? En lo personal creo que el programa en sí no tiene mucho para defenderse si tuviese un competidor fuerte que lo enfrentara, pero la crisis de la competencia es tan fuerte que el tema ya no es de enfrentado sino de competidor, mejor dicho, hasta que RCN no ataque su problema de Branding, todo seguirá siendo ganancia para Caracol.



Ahora bien, el programa concurso musical que se hace por segunda vez recoge unos frutos mucho mejores que los de su primera versión, en parte por el cansancio y alejamiento que tiene la audiencia con su competidor y en parte; a que ha hecho un trabajo serio en el talento que se pone en pantalla.



La mayoría del público ha visto este tipo de programas musicales en otras audiencias, se pega a ellos por el talento real de sus participantes. A otro nivel  en esta versión, ha puesto en pantalla personas que realmente tienen unas condiciones vocales que impactan a todas luces.



Se vuelve agradable y emocionante disfrutar lo que pueden hacer los diferentes concursantes y en términos narrativos, demuestra que lo dramático no está únicamente en el chisme, la pelea, el engaño y el enfrentamiento; ratifica que hacer entretenimiento se basa en poner eventos dramáticos que terminen enganchando al público por su nivel de referenciación o por su capacidad aspiracional, es decir, porque a todos nos gusta ver que alguien con talento y que no ha alcanzado el reconocimiento que se merece, tiene la oportunidad de realizar el sueño sin que medie lo maquiavélico como herramienta para alcanzar el sueño.



No se trata que el conflicto sea malo, de hecho, es y será la herramienta fundamental para hacer dramaturgia, pero cuando es a lo único que se apela para construir audiencia, se está viendo el ejercicio del entretenimiento de una manera extremadamente limitada y Protagonistas, solo ha usado ese argumento para llevar a su pantalla un público al que la marca le sabe a cacho.



De otra parte, A otro nivel, tiene carisma en su presentadora y ha logrado generar tensiones, al mejor estilo romántico, con uno de sus presentadores enriqueciendo un concurso con un elemento que no le es propio, pero que termina aportando en términos de entretenimiento.



Por último, sus jurados son tranquilos y respetuosos. Entre ellos exponen sus desacuerdos sin que eso genere tensiones, demostrando que la diferencia lejos de ser una amenaza, siempre enriquece. Los tres son reconocidos porque tienen trayectorias de éxito en la música y su conocimiento de la industria o de los talentos que se necesitan, son innegables.



Con respecto a lo anterior, quiero referirme a Silvestre Dangond, y lo hago porque no me gusta su música y porque en el artículo sobre este concurso del año pasado, mencioné que su presencia obedecía a una estrategia para llamar audiencias. Debo reconocer que he visto en este personaje, en términos narrativos, como un elemento que le aporta mucho al programa: es divertido, se conmueve, tiene el juego del coqueteo con la presentadora y tiene la capacidad de reconocer sus limitaciones y desconocimientos.



Aunque sigo pensando que el programa no es de mi gusto y tiene muchas cosas por mejorar, entiendo perfectamente que el público reconozca en él un buen producto y le dé el respaldo con el rating y con ello, tengan a Caracol A otro Nivel. 


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miércoles, 6 de septiembre de 2017

El canal uno: un frankenstein de Caracol y RCN


Por: Guillermo Zafra- https://rincondelcitrico.blogspot.com.co/



El tan esperado espacio para que existiera en nuestro país un tercer canal privado, después de muchos ires y venires de orden político, se dio y, después de tan larga espera, hace unas semanas vimos sus primeras emisiones al aire.



El canal ha tenido un muy bajo impacto, el rating no ha variado significativamente desde que sus nuevos dueños pusieron al aire la nueva programación. Surge la pregunta, ¿por qué su impacto ha sido tan bajo? Puede que haya múltiples razones para ello y cada quién tendrá un cúmulo de ellas, así que expondré las mías:



  1. Creo (no conozco si había alguna limitación de tipo jurídico, pero lo dudo) que un error garrafal desde el punto de vista de marketing fue dejarle el mismo nombre que tenía. El canal Uno lleva muchos años perdido de los afectos de la audiencia como un canal de entretenimiento. Quienes siguen fiel a él, lo hacen porque ligaron la marca a los noticieros y lo ven exclusivamente en esos espacios.
  2. La idea de llevarse talento de los canales privados tiene fundamento en utilizar la imagen que tienen y así llamar al público, pero armar un canal a punto de los talentos de los otros, claramente, es desperdiciar la oportunidad de marcar un diferencial.
  3. Al armar su imagen con los talentos de los canales privados, terminó pareciendo un frankenstein de Caracol y RCN. Mejor dicho, parece el hijo feo y mal armado de los otros dos y no la idea refrescante de alternativa de programación que todos esperábamos.
  4. Utilizar para su imagen en los noticieros talento que históricamente estaba ligado a los programas de concursos y entretenimiento es un riesgo muy alto, y no lo digo por Iván Lalinde que es un gran profesional, pero quienes hemos hecho televisión sabemos que implícita y explícitamente los presentadores de noticias construyen una credibilidad alrededor de su imagen, así que ligar las noticias del día a día, en un país tan poco noticioso como el nuestro, es arriesgarse a que el público de alguna manera perciba las noticias en un contexto muy diferente.
  5. El programa líder del entretenimiento lo tienen en el horario prime: Guerreros. Al comienzo lo intentaron promocionar como un reality que claramente no lo es (Las razones por las que no lo es, las explico en el libro “El reality en Colombia: un género de telenovela”), para luego pasar a mostrarlo como un concurso, formato que por demás es una mezcla de varios y muy viejos programas de concursos. Se trata de una mezcla de Adán y Eva (de los 80’s) con retos al estilo Fear Factor y Singing Bee. Al final, la mezcla termina siendo tremendamente aburridora por un elemento que aún no logro entender… ¿por qué siempre son los mismos participantes? ¡Qué de emocionante tiene ver noche tras noche, durante dos horas, a los mismos con las mismas acumulando puntos en un sin ton ni son!



Pudiera exponer muchos elementos más, pero el artículo sería demasiado extenso y aburrido de leer. Lo que si vale la pena puntualizar es que, hasta ahora, el Canal Uno se suma a los dos canales privados como “Uno más del montón”, porque no propone nada nuevo.



Incluso sus noticieros que marcan el diferencial, ahora se parecen más a los de la competencia tanto en el set como en la imagen y en los presentadores, con el agravante de tener menos impacto que antes.



Por último, desde mi percepción personal, siento que el canal Uno no es orgánico, se siente como la sumatoria de las programadoras que pasaron a ser sus dueños y no como una unidad estructurada que tiene un objetivo claro.



Si el Cana Uno no toma el riesgo de proponer y marcar una diferencia con sus competidores, tendrá un camino muy difícil por recorrer para entrar en la pelea, ¡por no decir que su suerte seguirá echada!