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jueves, 14 de febrero de 2019

¡La gloria de RCN es Betty!




Por: Guillermo Zafra Zafra-FB @ricondelcitrico


La televisión sigue siendo apasionante desde donde se le mire y más aún, si pasan cosas como las que estamos viendo con el rating frente al estreno de Caracol y el Reestreno de RCN.



Caracol, muy al estilo Dago García, lanzó esta semana una historia popular, una historia llena de todo el componente aspiracional que desea el televidente y que per sé, define mucho la industria como generador de productos de masas.



La historia del “lustrador”-embolador- que llegó a ser concejal de Bogotá hace unos años, tiene todos los elementos para llamar al público por montones y el rating claramente lo demostró.



Ahora bien, La gloria de Lucho es un producto que está hecho con los mismos estándares que maneja el canal y que no tiene nada para rasgarse las vestiduras en términos de narrativa. Lo que si no se veía hace rato en un producto como este, es la coherencia en un casting que priorizó la caracterización y la calidad actoral, más que el gancho de imagen para llamar audiencia.



El grupo de actores que está dándole vida a esta historia, en su grueso, es desconocido o con baja figuración, no obstante, hay de sobra histrionismo suficiente para llevar una historia que termina enganchando tanto a los de arriba como a los de abajo.



Sin duda, Caracol con su ya clarísima fórmula para la ficción y con su esquema de programación, ha consolidado una audiencia que lo sigue respaldando y esta nueva “serie”, será la punta de lanza con la que muy seguramente comandará el rating en la primera mitad del año.



Por el lado de RCN se vive otra historia que aunque ya es conocida tiene al canal de plácemes.  El re-estreno de Yo soy Betty surgió por evento fortuito: la muerte de Fernando Gaitán.  Como idea de homenaje, se planteó la idea de volver a emitir uno de sus productos estrella, claro, no sin antes aprovechar la coyuntura y analizar cuál sería la mejor estrategia de programación.



Después de evaluarlo y dado que los resultados del canal este año, si bien no son buenos, claramente han mejorado con respecto de los tres años anteriores, al punto que sus dos productos base del prime time (Reto 4 elementos y La ley del corazón), están sobreaguando y facturando, RCN se jugó una ficha para hacerle contrapeso al lanzamiento de Caracol y movió su parrilla corriendo el producto que más le marcaba La ley del corazón, en una estrategia que seguramente generó muchas dudas al interior del canal.



Mucha gente tuvo que estar dudando cómo podría jugar en su contra mover horarios, sabiendo que han sido criticados duramente por esta práctica, sin embargo, el riesgo de dejar el producto más fuerte frente a un estreno como el que anunciaba Caracol, podría significar la muerte del mismo. Así que, entre la espada y la pared, decidieron mover la parrilla y pasar a  La ley del corazón  en un acto de autoprotección.



Las cuentas eran claras. Si hay que perder… es mejor perder con algo que ya fue un éxito en rating, en ventas y en prestigio. Re-emitir Betty no tendría mayores costos y pondrían a salvo a  la ley con el enroque.



Lo que nunca se imaginaron en RCN es que Betty volvería a llamar al audiencia con tanta fuerza. El cambio de horarios no afectó y el producto estrella del fallecido Fernando Gaitán, saldría a pelear con todo en la parrilla hasta abrirse paso entre 5 programas más visto de la televisión colombiana.



Yo soy Betty  está marcando sobre los 8 puntos rating personas, subió el promedio de la franja, es decir, de Reto 4 elementos y de La ley del corazón. Además ratificó que la televisión hecha desde la fuerza de las historias sigue siendo lo que lleva la gente a la pantalla, pues a pesar de estar enfrentado al producto más fuerte de Caracol, llamó nueva audiencia.



La franja de las 9 de la noche marca entre los dos canales 21 puntos de rating personas, es decir, trajo nueva audiencia, no se robaron público, por el contrario, atrajo televidentes.



La gloria de RCN en este momento es Betty  que no solo marcó a la generación en la que se estrenó por primera vez, también a los que la vieron en la repetición hace unos años atrás y sin duda, marcará a una nueva generación de televidentes que por un fortuito y dramático suceso, terminaron dándole… ¡un gran respiro al canal RCN!  


















martes, 15 de enero de 2019

La oscura esperanza que alberga “Sin senos si hay paraíso”


Por: Guillermo Zafra Zafra-FB @ricondelcitrico



La noche de estrenos del pasado 8 de Enero trajo grandes sorpresas.  Los cálculos sobre los que hice una proyección de un margen cerrado entre Caracol y RCN con sus realities no se dio y por el contrario, apareció con mucha fuerza el canal Uno con su serie Sin senos si hay Paraíso.



Tanto RCN como Caracol parecen tener la suerte echada con sus dos productos y lo único que podría modificar la tendencia es la cantidad de capítulos de La Agencia,  que sin duda, serán muchos menos que los 80 que tiene planificados Reto 4 Elementos. Esto, claro está, si RCN no decide acortarlo, pero las probabilidades de que eso pase son muy pocas.



Con este panorama el gran ganador es el canal Uno y lo hace sacando unos números, que si bien no son los óptimos, es cierto que muestran que puede competir sin problemas ante la debilidad que está mostrando el segundo en los listados.



Ahora bien, que haya una competencia entre tres y que el tercero comience a dar pelea es más que beneficioso para un mercado tan estrecho como el de nuestro país. Lo que surge como gran pregunta es… A qué precio lo está haciendo?



Hace varios meses atrás, había escrito sobre el canal Uno como un Frankenstein de Caracol y RCN, es decir, su propuesta no es otra cosa que más de lo mismo y con el estreno de Sin senos si hay paraíso,  reconfirma esta hipótesis.



Una vez más, la Narco temática que ha caracterizado a nuestra historia y que nos ha marcado como sociedad, determina las preferencias de la audiencia en la pantalla.  Si bien este tema está más que recontada al derecho y al revés, lo cierto es que nuestra sociedad la consume y ve en ella no la construcción de la memoria, sino, la puerta que lleva al camino de la esperanza de una mejor vida.



Sin duda somos una cultura “traqueta”.  Ninguno podría decir lo contrario si realmente hace un examen de conciencia y se da cuenta que muchas de las reacciones que tenemos ante los momentos de dificultad es por medio de imponer poder a través del estatus, la capacidad adquisitiva, la cercanía a alguna figura de influencia o en el más patético de los casos, “cañando” con el más que conocido “usted no sabe quien soy yo”.



Sin senos si hay paraíso es una forma más de confirmar que como sociedad no vemos en la marca del narcotráfico una atadura sino que por el contrario, vemos esperanza. Aún nos seducen las historias de un mundo ilegal que nos llenó de violencia hasta casi quitarnos la esperanza de que podíamos ser algo distinto.



Ahora que podemos construir un imaginario diferente y que podemos intentar verlo reflejado en las historias que consumimos, nos negamos a darle la espalda a esa oscura historia que aún sigue siendo una realidad y como todo en nuestra sociedad, seguimos siendo cómplices por omisión.



De nada sirve que continuemos con el discurso de lo que debería ponerse en pantalla, si cuando se pone aquello que  decimos no querer, lo respaldamos con el rating.  Los productores juegan a lo seguro, saben que productos de este estilo han funcionado así que prefieren no arriesgarse y apostarle a una temática que ha demostrado ser ganadora.



Sin duda, la lección que deja los números del canal Uno es que seguimos teniendo la oscura esperanza de que la ilegalidad es válida y ofrece una alternativa de vida y quizás, ese sea nuestra destino porque no hemos hecho nada para construir una realidad distinta. 



Seguramente si no quisiéramos ver este tipo de productos en la pantalla, no los veríamos y no serían hoy el estandarte del triunfo que puede mostrar con orgullo el canal Uno por estar de pie en la lucha del rating, porque al fin y al cabo… ¡Sin senos si hay paraíso!