Por: Guillermo Zafra-yiyozafra@gmail.com
El programa concurso, que por varias
semanas lideró el rating de la franja prime de la televisión, en los últimos
días, ha comenzado a descender en los números. ¿Qué estará pasando? No es
necesario hacer un gran esfuerzo para conocer la razón.
Si bien en artículos anteriores habíamos
dicho que Caracol hizo una apuesta sobre seguro repitiendo la temática musical,
también se hizo un especial énfasis en que no había nada de innovador, que A
otro nivel era la repetición de los mismos esquemas. El exceso de confianza
y las ganas de pensar que cuando se es primero entre dos no hay razón para
esforzarse, comienza a mostrar que hay síntomas de desgaste. A pesar de
tener música, un jurado que es reconocido y una presentadora que tiene el
título de miss universo, en un país que adora y venera a las reinas, el
programa se estancó. No propone nada nuevo y, peor aún, ni siquiera entendió
qué estructuras debía replicar para que no se perdiera el interés de la
audiencia. En últimas, el ascensor de A otro nivel hace rato que está en
el mismo piso.
¿En qué falla? Desde mi opinión, estas
son las razones por las que peca:
1. El Jurado, a pesar
de tener conocimiento, no está dramatúrgicamente armado dentro del programa. Es
decir, todos tienen el mismo valor dramático, las diferencias son mínimas y lo
que dice uno, lo corrobora el otro y lo que dice el otro ya lo dijo el uno;
mejor dicho, con que hablara uno solo sería suficiente porque oír a los tres
diciendo lo mismo, lo vuelve soso y aburrido.
2. Si algo tenía el
equipo de Caracol, y en exceso, era que sabía armar a sus concursantes como
personajes. En este programa olvidaron eso y perdieron el rumbo. Si algo tiene
la televisión que nunca puede olvidar, es que la excusa temática del programa
no puede ser más importante que el evento televisivo, es decir, se trata de un
programa sobre cantantes que son una excusa, nunca se tratará de la carrera
musical de los participantes, se trata del entretenimiento de los televidentes.
Porque se haga un programa sobre pandebonos, no significa que los pandebonos
sean más importantes que las imágenes de los pandebonos. Lo que es un principio
básico de la narrativa.
3. Y, ligado con el
anterior punto, la razón por la que no hay personajes es porque les pesó más el
talento y nivel de los concursantes que el compromiso de hacer un programa de
entretenimiento. La premisa básica de la televisión es que se está haciendo
televisión (por más obvio que suena, tiene mucho sentido) y quienes hagan parte de ella deben aportar a los intereses de construir una
narración que dé entretenimiento a los televidentes. Sumado a eso, estará el
talento musical, pero nunca podrá ser al revés y menos que lo segundo tenga
mayor peso que lo primero.
4. Literalmente no
pasa nada en los VTRS, es decir, los espacios en los que se muestran a los
concursantes antes y después de las presentaciones ante el jurado son
anecdóticos, son puro paisaje. En teoría, se les entrega la canción y se ve la
preparación, pero todo tiene un tono forzado, se siente poco verosímil. Ni
cuando no tienen voz, ni cuando no se saben la canción, ni cuando alguno se
cree arreglista y se siente desubicado. Una vez más, que una situación se
presente y se grabe, no quiere decir que sea dramática y mucho menos que con
ella se asegure la dramaturgia, parece que aquello de construir narrativa se
les olvidó o los que sabían hacerlo ya no están.
5. ¡Exceso de Paulina!
Nadie niega que la presentadora es una mujer muy bonita y que, en un comienzo,
se desenvolvió bien frente a la pantalla, pero al mejor estilo RCN, los
productores ven en Paulina una tabla de rating por los atributos físicos que
tiene. No hay mayor equivocación que esa. Ahora todos los cantantes le declaran
su amor, le hacen sus coqueteos, le piden que se vaya a vivir con ellos, etc.,
etc., etc. Como dicen los abuelos... bueno es culantro, ¡pero tampoco tanto!
6. ¡Demasiada agua a
la sopa! Cuando un programa no está estructurado en sus etapas y no se tiene el
timing narrativo, cuando no se tiene claridad de qué tanto le debo dar
al televidente para que quiera más y no se canse, comienza uno a echarle agua a
la sopa como cuando llegan visitantes inesperados a la casa en plena hora del
almuerzo. De la misma manera, A otro nivel hizo de la primera
etapa, la del ascensor, un subibaja interminable, con el agravante de que la
cantidad de concursantes que pasaron fue muy alta comparada con los que
quedaron por fuera. Pero, para rematar el tema, "El siguiente nivel"
eran grupos de 4 personas en las que se eliminaba a uno, es decir, el 25 por
ciento de los participantes. Si recuerdan la voz u otro similar, el proceso
pasa de los seleccionados (que no son tantos) a un 60 o 50 por ciento de los concursantes, es decir, de la primera a la
segunda etapa se eliminan al menos al 40 por ciento de los seleccionados. Eso
se hace por una razón muy sencilla, al reducir rápidamente el número de
participantes en pantalla, se vuelven más identificables para el público, se ve
más seguido a quienes se pueden convertir en personajes, interactúan más en la pantalla
frente al televidente.pero aquí, esto que fue una lección aprendida en El
Desafío de las regiones, cuando llevaron a 36 participantes y los primeros
capítulos fueron un completo caos narrativo, pues no se sabía quién era quién,
y eso que ahí existía el beneficio de que estaban agrupados por regiones, se
repite como si no existiera el valor de la experiencia .
Para los objetivos que tenía Caracol de
seguir de primero y poner en pantalla un formato musical que no pagara derechos
por su realización, creo que el negocio fue más que beneficioso, pero si lo
vemos a la luz de lo que realmente es el programa, no hay duda que es un
"formato" que no tiene estructura y que tiene más errores que
aciertos. Ojalá haya una evaluación sobre este producto que por la situación
del mercado la sacó barata y ojalá no sientan que solo es parte del reinado del
rating porque bien dicen que: ¡El Tuerto en el país de los ciegos es
rey, pero eso jamás le devolverá el ojo que le falta!

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